martes, 25 de marzo de 2008

A LA MUCHACHA DE LOS PENSAMIENTOS

Te observe llorando entre la gente
Amabas y esa era tu tristeza
Cuantas lagrimas rodaron por el suelo
Como un río eterno todas ellas
Calmaran la sed de muchos muertos
Que en su muerte no sospechan tu agonía.

Y tus manos que intentaban ser un velo
No tapaban la ignorancia, no lo hacían
Fuerte, fuerte, apretabas entre ellas
Ese tiempo, ese espacio tan privado.

Faltarían besos para beber tus mejillas
Entrelazadas con la gracia rechazada
¿Quién será ese que te nubla la mirada?
Pobre infeliz que no reconoce su suerte
Tantos deseando sus zapatos
Tantos caminan descalzos.

Tenderían sus hombros todos ellos
Y en el simple acto de abrazarte
Caerían fulminados por tu magia
En la trampa que se esconde entre tus ojos
Esos ojos que formaron mil estrellas
Donde el alma se separa de su cuerpo.

Te observe llorando entre la gente

Ignorabas de mí todo y esa era mi tristeza.

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